Por: Rubén RojasDesechos hospitalarios y materiales de curación que acaban en cañadas, arroyos o basureros a cielo abierto; litros de aceite quemado de carros y cocinas que terminan en las alcantarillas; pilas AAA que llegan a contaminar hasta 25 mil litros de agua, y restos de computadoras que contienen metales como plomo, mercurio o selenio, porque en el Estado todavía no hay una empresa que se haga cargo de la disposición de estos materiales, es otra parte del problema de la basura que ya afecta a ciudades veracruzanas como Xalapa y Perote.Esto, mientras autoridades federales, estatales y municipales eluden sus responsabilidades basadas en normas ambientales o el trillado argumento de la limitante presupuestaria.Las computadoras, una amenaza sin controlLos componentes de las computadoras, que igual que las pilas, dice Alonso Domínguez, generan óxido y contaminación cuando son desechados, dado que en el Estado de Veracruz todavía no han llegado las empresas que se encargan de recoger y disponer los desechos de las computadoras en sitios adecuados.Esto, a pesar que de acuerdo con el catedrático de la Facultad de Estadística e Informática de la UV, Pedro Contreras Dorantes, y una serie de investigaciones que ha hecho con sus alumnos que cursan la licenciatura en informática, el proceso de desecho de equipos y consumibles electrónicos es un problema muy grave por el contenido de componentes altamente tóxicos y cancerígenos.A decir del docente, el problema es que el manejo de estos desechos no se hace de forma adecuada porque no existen depósitos para reciclarlos, además de que hoy por hoy todos los residuos, sin importar el tipo, se tiran directamente en el basurero o relleno.A esto se suma que no se obliga a los fabricantes de las computadoras a colocar etiquetas a estos productos en las que se indique que una vez desechados son un peligro, independientemente de que no existe conciencia del problema.De ahí, añade, que "así como promovemos el uso de tecnología para vivir mejor en la sociedad, tenemos la responsabilidad de evitar que al mismo tiempo generemos daños irreversibles a nuestra población, sobre todo la rural, en la que repercute principalmente esta contaminación por consumir agua directamente de los arroyos y causando cáncer".De acuerdo con las investigaciones que el catedrático ha hecho con sus alumnos, los componentes de las computadoras, como el plomo, pueden generar daño renal o irritación del sistema nervioso; el cadmio puede afectar riñones, pulmones y corazón; el níquel generar abortos espontáneos; el cromo erupciones cutáneas, úlceras, problemas respiratorios; el mercurio afectaciones al sistema nervioso, reacciones alérgicas, cansancio y dolor de cabeza, defectos de nacimiento y abortos, lo cual preocupa, dado que se estima que en el entorno de los países no desarrollados en tres años el 8 por ciento de los residuos serán tecnológicos, y actualmente estos desechos terminan en basureros que no están preparados para ello.las clínicas también afectanOtro problema, reconoce el coordinador de Medio Ambiente, Alonso Domínguez, son los desechos biologicoinfecciosos, dado que se han detectado casos como en Perote, donde en la colonia Totalco se encontró que una pequeña clínica depositaba sus desechos en tiraderos a cielo abierto: "ése es un problema que de alguna manera los municipios grandes y donde hay rellenos está controlado, pero hay pequeñas clínicas, como la clínica rural, la del médico del municipio, que depositan sus desechos en el camión de la basura y éste a su vez lleva los desechos a los tiraderos". Esto, cuando a decir de Domínguez Ferráez en promedio cada municipio tiene un tiradero a cielo abierto.Aquí, opina, el problema es la descomposición del material de curación y el foco de infección y daño a la salud, lo cual puede generar la exposición del material de curaciones infecciosas y con ello generar un riesgo para la aparición de enfermedades.No obstante, aclara que en general los hospitales del Estado cumplen con las normas ambientales e incluso hay empresas foráneas de poblaciones como Puebla que llegan a recoger los desechos que generan los hospitales y los tratan en otras partes.
